Buscar

“Hay mucha gente que todavía no cree en la crisis hídrica”

Claudia Papic, Gerente del Fondo de Agua Santiago-Maipo


Le diagnosticaron cáncer a las pocas semanas de asumir un cargo en donde busca resolver un tema complejo integrando a instituciones que en el pasado han estado en bandos contrarios.




La cuenca del río Maipo, principal fuente de suministro de agua de Santiago, enfrenta la sequía más larga y severa desde que se tiene registro, según el Fondo de Agua Santiago–Maipo. Esta entidad público privada, que surgió al alero de la ONG The Nature Conservancy (TNC), terminó de articularse a fines del año pasado y por estos días ya trabaja en propuestas y proyectos para asegurar la disponibilidad del recurso y su sustentabilidad en el tiempo. Además de TNC, el fondo está integrado por un diverso grupo de organizaciones: el Gobierno Regional de la Región Metropolitana, la Asociación de Municipalidades Rurales, Aguas Andinas, Anglo American, Nestlé, La Federación Nacional de Cooperativa de Servicios Sanitarios, la Confederación de Canalistas de Chile y la ONG de acción climática AdaptChile. A la cabeza está Claudia Papic (48), bióloga y magíster en ecología de la Universidad de Chile, y MBA de la PUC, donde hace clases de responsabilidad social y sostenibilidad a ingenieros comerciales. 'Los cuatro grandes desafíos que hemos identificado en la cuenca son la disminución en la cantidad y calidad del agua disponible por el aumento de la demanda; los riesgos hídricos provocados por eventos extremos asociados al cambio climático; lo ineficientes que somos en el uso del agua, y lo deficiente que es la forma en cómo gestionamos los recursos', plantea como imagen de entrada a la conversación. Y añade rápido: 'Siento que hay un desafío supremo y es que actuemos a tiempo. Que no nos quedemos en la identificación de desafíos y que las decisiones las estemos tomando con una década de retraso. Eso es lo que no nos puede ocurrir. Hay que actuar hoy. Debimos haber actuado ayer', reflexiona. Papic asumió la gerencia del Fondo del Agua a mediados de agosto pasado. Venía de dirigir el Instituto de Ecología y Biodiversidad y tuvo diez días de inducción para saber de agua. Reconoce que no era un tema del que supiera mucho, así que tuvo días duros. En eso estaba, cuando en septiembre le diagnosticaron un cáncer de mama que puso su vida de cabeza. 'Dije hasta aquí no más llegué, qué van a querer pasarme a mí toda esta organización, echarla a andar de cero con alguien que no iba a tener la capacidad, yo no sabía si esto iba a ser invalidante para mí', rememora. Pero todo ha resultado bien. Dice que recibió todo el apoyo laboral y entre su familia y amistades, y que no ha tenido reacciones negativas al tratamiento. –¿Cuál es tu diagnóstico de la situación actual del agua en Santiago? –Ha tomado fuerza porque se empieza a percibir como un tema más urgente en la medida que se transforma en una crisis. El principal desafío es que no actuemos por la crisis, que actuemos porque gestionamos un potencial riesgo, porque evaluamos efectivamente con todos los antecedentes disponibles lo que podría pasar. No puede ser que sigamos reaccionando ante las crisis. Los desafíos que enfrentamos en torno a la seguridad hídrica pasan principalmente porque cada vez hay menos agua disponible, tanto superficial como subterránea, tanto en cantidad como en calidad. Ese es el primer gran desafío, gestionar los riesgos que eso conlleva. –Sumado a la sequía parece que tendremos que aprender a vivir con eventos de lluvia y aluviones como el de hace unos días. –Ese es otro de los desafíos que tiene nuestra cuenca. Cómo enfrentar el aumento a riesgos hídricos provocados por eventos extremos como el que tuvimos. Cuando uno habla de los riesgos, de las catástrofes, de las crisis, la gente se imagina que va a ocurrir algo como en las películas de Hollywood. Algo inesperado, algo que se escapa del control, del conocimiento. No. Aquí sabemos exactamente qué es lo que va a pasar, lo que no sabemos es cuándo va a ocurrir, ni con qué intensidad va a venir la próxima vez. Lo que ocurre con el cambio climático es que exacerba la intensidad de estos eventos y la frecuencia con la que ocurren, pero sabemos que van a seguir ocurriendo. –Ustedes plantean como otro desafío el uso ineficiente del agua ¿somos tan derrochadores? –Suena como disco rayado, pero somos brutalmente ineficientes en el uso del agua, y con esto me refiero a nosotros mismos con la llave de nuestra ducha hasta las grandes organizaciones que la utilizan en sus procesos. Hace poco un ejecutivo de una empresa grande me comentaba que hace 30 años se hablaba de tratar las aguas servidas de Santiago como algo que debía ocurrir, pero no se estaba haciendo y había un montón de trabas para lograrlo y mira ahora como tratamos todo lo que sale del WC de los santiaguinos. Hoy estamos hablando de la reutilización del agua y es lo mismo: las trabas. En diez años más seguro vamos a ver esto como una anécdota, pero lo que no puede ocurrir es que nos estemos demorando décadas en avanzar. –¿En este ritmo en que se toman decisiones podríamos encontrarnos de un día para otro con cortes de agua como los vistos en países como Sudáfrica? –No me atrevo a ser fatalista. Sí creo que la reacción lenta que tenemos tiene consecuencias dramáticas, pero creo que las estamos viviendo. El problema es que las empezamos a normalizar. Normalizamos que ocurra un aluvión como el que ocurrió y no podamos hacer nada. Normalizamos que en las poblaciones rurales no haya agua y haya que llegar con un camión aljibe. No puede ser que normalicemos todo esto. Entonces, si me preguntas si puede ser dramático el futuro, sí, y creo que el presente ya es suficientemente dramático. No digo que podemos evitar el aluvión, no tenemos como frenarlo, pero sí podemos evitar las consecuencias que tiene para la vida de las personas, haciendo más resiliente a nuestra ciudad, que esté preparada para este tipo de eventos. –Esta normalización también tiene que con cómo somos los chilenos… –Es como que nos sentamos a mirar una película en que sabemos lo que va a pasar, que podemos cambiarla, pero queremos quedarnos viéndola para ver si efectivamente se cumple lo que sabemos que va a ocurrir. –Con un poco de masoquismo... –Estamos acostumbrados al Chile ayuda a Chile, y si queda la embarrada vamos a salir adelante porque somos así. –También puede ser que la gente ve lejano el cambio climático debido a que como país pequeño Chile no es un gran generador, por ejemplo, CO2. –Pero no se está planteando que cambiemos el cambio climático, sino medidas para mitigar sus impactos o gestionar mejor las condiciones en las que nos va a encontrar. Manos a la obra –¿Cómo se llevan a la práctica los desafíos que ustedes identificaron? –El gran desafío para nosotros como Fondo del Agua fue que estas nueve organizaciones que lo integran, súper distintas unas de otras, definieran que los objetivos planteados los representaban a todos y que estaban dispuestos a trabajar en ellos. Esos objetivos los transformamos en seis líneas de acción que tradujimos cada una en un proyecto. Tres de ellos nos propusimos implementar a partir de este primer año, los otros tres ir avanzando en la medida que contemos con insumos suficientes y con los recursos para hacerlo. El primero es desarrollar una plataforma, un sistema de gestión integrado de información, de libre disposición para recopilar toda la información que haya sobre recursos hídricos de la cuenca, de la DGA, las organizaciones privadas, las juntas de vigilancia de los canalistas, y así poder responder preguntas complejas, que nos permitan por ejemplo diseñar políticas públicas, o que sirvan para tomar decisiones de inversión en las empresas. –¿A qué tipo de preguntas complejas te refieres? –Por ejemplo, qué pasa si disminuyo en 10% el consumo de agua de una zona en particular, con actividad agrícola, en la temporada en la que hay escasez del recurso. Tal vez se produce una recarga del acuífero, que permite contar con más recursos en otra época. –En la práctica se puede llegar y disminuir el agua en una zona? –Sí se puede. Si pones de acuerdo a aquellos que están haciendo uso del agua y les propones disminuir en una época un 10% y garantizarles el suministro en otra época. Te doy un ejemplo: cuando se produce el crecimiento de los frutos, por mencionar un escenario. –Claro, pero no es un usuario o unos pocos, son muchos... –Por lo mismo. Son tantos actores y cada uno maneja su cuota de información, además de su cuota de agua, que la gestión que hacen del recurso es con información muy acotada. En la medida que tienes más datos puedes hacer una gestión mucho más amplia, diseñar una política pública, tomar una decisión corporativa, diseñar una nueva estrategia de distribución del recurso a lo largo del año que no tenga que ver con cuántos derechos de agua tienes sino más bien con la necesidad que puedes tener. –¿Cuáles son algunos de los otros proyectos? –Tenemos un plan de conservación para toda la cuenca del Maipo, y en estos cinco primeros años queremos implementar un piloto para realizar mediciones y evaluar si conservar tiene los efectos que nosotros decimos que tiene para la seguridad hídrica. Una cosa es decirlo y otra poder demostrarlo. Para enfrentar la ineficiencia en el uso del agua queremos diseñar una estrategia que nos permita recopilar todas las necesidades de recursos hídricos, identificar las ineficiencias, y establecer medidas, acciones y soluciones que puedan contribuir al uso más eficiente. Otro proyecto es diseñar una metodología para analizar los escenarios y evaluar los riesgos a los que nos exponemos en la cuenca dados los efectos del cambio climático y con eso contribuir a diseñar medidas de mitigación o acciones para enfrentar estos desastres. Sensibilizar a la gente 'Un proyecto que ya empezamos el año pasado es una estrategia de sensibilización a la población porque increíblemente hay mucha gente que todavía no cree en la crisis hídrica, creen en que en Chile nos sobra el agua, porque toda la vida nos hablaron que corre por la cordillera hacia abajo y como estamos en la orillita de la cordillera entonces agua hay, con la cantidad de ríos que tenemos', agrega. –Pero es cosa de ver lo poco que llueve como para tomarle el peso... –Escuché gente que para este evento de hace dos fines de semana decía ‘pero mira la cantidad de agua que cayó, y después se quejan que estamos en sequía ¡aprovechen esa agua!', como si fuera cuestión de salir con una olla y guardarla para cuando estemos en sequía. Es para tirarse las mechas, por suerte que ahora no tengo (ríe). Entonces, hay que explicar de qué estamos hablando cuando nos referimos a seguridad hídrica, porque la gente cree que tiene que ver solo con desastres naturales o con agua para consumo humano y la verdad es que involucra varias dimensiones: consumo humano, diseño de ciudades resilientes, contar con agua para la actividad económica, para que la ciudad sea saludable, con áreas verdes, y también proteger los ecosistemas. –¿Cuál sería tu sueño cumplido en el mediano plazo? –Aspiramos a 2025 tener estos proyectos ya implementados y que sigan andando. Proponernos nuevos desafíos y al 2050 tener seguridad hídrica en la cuenca del río Maipo. –¿Cómo enfrentarían otros temas de carácter nacional como el de los derechos de agua, donde vemos que hay derechos que no tienen sustento en el agua disponible? –Son relevantes todas estas discusiones que se están dando, porque van a delinear el escenario futuro respecto a la gestión de los recursos. Aspiramos a ser un proveedor de información basada en evidencia. Queremos relevar información científica, sólida, no ideologizada, sino bien documentada para que tanto en la discusión como en la definición del futuro de la política pública, ya sea en el recurso hídrico o el tema del agua en la Constitución, se defina de manera bien documentada. –¿Cómo garantizar esa desideologización si en el propio Fondo del Agua hay empresas que entre ellas han tenido conflictos, como Anglo y Aguas Andinas, que tienen visiones distintas sobre los glaciares? –No podemos trabajar por la seguridad hídrica de la cuenca si no tratamos de congregar a todos los actores que van a estar influyendo y tomando decisiones respecto a la cuenca. Cuando se comprometen legalmente a firmar un estatuto con tales objetivos y no solo ‘pasando luquitas', se están comprometiendo legalmente a trabajar en esto. Los conflictos siempre están latentes. Lo importante es que cuando nos sentamos a esta mesa estamos trabajando por nuestros objetivos. Todo lo que escapa a ellos y que es particular de cada uno el Fondo no va a interferir, pero los convoca a que conversen en esta mesa. No digo que van a resolver sus diferencias, ni que salgan amigos tomados de la mano, pero que aquí se conversen y si siguen estando en desacuerdo que lo manifiesten si quieren. –¿Cómo ve algunas soluciones que se han ido planteando para enfrentar la sequía, como la construcción de una 'carretera hídrica'? –Las veo con cautela, pero con dos miradas. Una lo suficientemente escéptica como para asegurarme de contar con toda la información para poder evaluar ese tipo de iniciativas, pero también lo suficientemente abierta para no desechar ideas locas. Son las ideas locas las que han movido al mundo y cambiado paradigmas.


Fuente: La Segunda


30 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo